Posturas Corporales en Misa ¿Cómo comportarnos?

Noticias de valor

Por: Laura De Luna | 2018-08-17

El valor de ser católico

Casi siempre cuando un comportamiento es tan general, automáticamente lo seguimos, lo imitamos, pero como todo el mundo lo hace, consideramos correcto el hacerlo y no nos preguntamos si está bien hecho y mucho menos la razón por la que lo hacemos. Comenzamos a repetir acciones, gestos, palabras y solo decimos que por respeto debemos hacerlo. Al no entender su significado, hasta flojera nos da hacerlo también, pero esto no es lo más adecuado y conviene saber y entender qué es lo que hacemos y porqué.

            A partir del Concilio Vaticano II se dictó la instrucción, dada la necesidad de que los fieles participáramos activamente en la Liturgia, de establecer cambios  en la celebración de la Misa. El primer cambio fuerte fue el idioma de la misma, ya que para que todos podamos entender el Misterio, es necesario escucharlo en nuestra propia lengua, pues el idioma oficial era el Latín y todos los que no sabemos más que nuestra lengua materna, sencillamente no sabíamos absolutamente nada de lo que el Presbítero decía en Misa.

            Es así como se confirma en Concilio Vaticano II lo afirmado y proclamado en el Concilio de Trento, es decir, se afirmó la naturaleza sacrificial de la Misa y la manera de ser un auténtico sacrificio para todos los bautizados, es entendiendo la lengua y participando activamente, como sacerdotes, del Sacrificio Eucarístico.

            Las fórmulas de la Misa fueron revisadas y se establecieron lineamientos generales para su celebración, que deben ser aplicadas de acuerdo a las costumbres y tradiciones del lugar también. Estas fórmulas se encuentran contenidas en la Instrucción General para el Uso del Misal Romano y es en el Misal Romano donde se encuentran todas las oraciones y plegarias generales para la Misa. La Misa es sí, al mismo tiempo sacrificio de alabanza, de acción de gracias, propiciatorio y satisfactorio. Por esto es que cada parte requiere posturas y gestos especiales que nos permitan entregarnos al sacrificio en cuerpo y espíritu, no solo espíritu ni solo cuerpo, pues el hombre es cuerpo y espíritu y la persona completa es la que se entrega a Cristo en la celebración Eucarística, como Cristo se entrega a nosotros.

            La participación de los fieles en el sacrificio, se logra únicamente siendo activos en la Misa, por ello es tan importante que entendamos la razón y significado de cada postura y gesto. Esto está dispuesto de modo que favorezca la consciente, activa y total participación de los fieles, en cuerpo y alma, fervientes de fe, esperanza y caridad.

            La celebración Eucarística se realiza por signos sensibles, con los que la fe se alimenta, robustece y expresa, por lo que es muy importante que sean seleccionados y ordenados para que favorezcan, según las personas, lugares y circunstancias, a la activa y plena participación y esto repercuta en nuestro crecimiento espiritual.

            La Constitución Apostólica e Instrucción General para el Uso del Misal Romano, establece directrices generales, proponiendo normas que deberán acomodarse a cada una de las formas de celebración, pero es competencia y decisión de cada Conferencia Episcopal de los diferentes países, el establecimiento de las normas de acuerdo a las tradiciones y modo de ser de los pueblos, regiones y comunidades diversas.

            En nuestro país inclusive hay regiones en las que es permitida alguna danza, pues es la manera más idónea para la evangelización y participación activa de los fieles. Las posturas corporales deben ser uniformes para que fácilmente puedan ser seguidas por toda la comunidad, significando así la unidad de la asamblea que es comunidad. Esta es la razón por la cual, debemos obedecer al presbítero en sus indicaciones, pues él, el diácono y los ministros son los encargados de conducir a la comunidad en posturas.

            Las posturas corporales comprenden también algunas acciones, por ejemplo, cuando el sacerdote se acerca al altar, cuando se ofrecen los dones, cuando los fieles se acercan a la comunión. Otras posturas son pasivas, es decir, cada uno las debe realizar en su lugar, como por ejemplo el permanecer de pie, sentarse, ponerse de rodillas, alguna genuflexión, movimiento con las manos, el silencio. Todo ello va significando la entrega y elevación de la persona a Dios, por lo cual es muy importante entender cada una. Los cantos son una parte muy importante que se unen a la proclamación, por lo cual es necesario que sean en el mismo idioma del pueblo pues son una oración en sí misma.

            Te invito a que conozcas en tu propia comunidad el sentido de cada postura para que participes en cuerpo y alma con consciencia de lo que estás entregando a Dios en cada Misa.

 



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