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EMERGENCIA EN E. U.: MILES DE DEFUNCIONES POR SOBREDOSIS DE DROGAS

Raúl Espinoza Aguilera

 

Según algunas investigaciones que recientemente ha dado a conocer el Presidente Donald Trump, se calcula que unos 35,000 estadounidenses fallecieron durante el año pasado por sobredosis de heroína ya sea sola o adulterada. El Primer Mandatario ha declarado esta situación como un caso de “emergencia nacional” ante la epidemia del consumo masivo de esta droga y algunas otras (El País, 10-08-2017, sección actualidad).

 

Esta noticia me hizo recordar los lamentables fallecimientos de muchos artistas y cantantes de Rock por abusar del consumo de drogas, como: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison (The Doors), Brian Jones (The Rolling Stones), Keith Moon (The Who), Kurt Cobain (Nirvana), Amy Winehouse, Michael Jackson, Syd Barret (Pink Floyd)…

 

El caso de Syd Barret resultó particularmente doloroso para los integrantes de esa banda de música. Fue el líder del grupo, vocalista, guitarrista y quien compuso los primeros éxitos de Pink Floyd a mediados de la década de los años sesenta. También fue uno de los iniciadores de la música psicodélica, experimental y de la música underground. Sus originales e innovadoras canciones cosecharon resonantes éxitos.

 

Pero Syd comenzó a ingerir drogas 3 ó 4 veces por semana, de las llamadas “drogas fuertes”, incluyendo las alucinógenas, como el LSD. Y de tener inicialmente una personalidad extrovertida, amable, alegre y creativa, en poco tiempo, se volvió ensimismado, aislado, serio, enigmático, con la mirada ausente; ya no era capaz de cantar ni de componer música de calidad. En 1968, el joven cantante fue internado con el auxilio de sus compañeros en una clínica psiquiátrica y el dictamen médico resultó un duro golpe para el grupo: Syd padecía un daño cerebral grave e irreversible, que lo imposibilitaría para llevar una vida normal.

 

Su amigo desde la adolescencia y compañero de la banda, Roger Waters, se sintió profundamente conmovido y le compuso -con la colaboración del guitarrista David Gilmour- una de las canciones más famosas y dramáticas a la vez: “Desearía que estuvieras aquí” (Wish You Were Here). En cuya letra, Roger externa su gran tristeza, dolor y pena por su amigo y en la que le dice a Syd: “Así que creías que podías distinguir el Cielo del infierno. ¡Y fueron firmamentos azules de hondo dolor! (…) ¿Conseguiste cambiar tus héroes por fantasmas? (...) ¿Intercambiaste un rol secundario en la guerra por un papel de protagonista en una jaula?” haciendo referencia que el consumo de drogas, lo condujo a un callejón sin salida; a encadenarse en su dependencia; a desaparecer del mundo artístico; a su destrucción como persona; a sufrir física y moralmente lo indecible, y a estar verdaderamente como “muerto en vida”.  Y Roger Waters, en su melodía, repite con nostalgia y a modo de lamento: “¡(Amigo), cuánto desearía que estuvieras aquí!”.

 

Ante esta inesperada situación, la banda de Rock se vio en la necesidad de incorporar al grupo a un nuevo guitarrista y cantante, David Gilmour y, con el paso de los años, llegaron a grabar álbumes de gran calidad musical, como: “El Lado Oscuro de la Luna” (Dark Side of the Moon), Wish You Were Here y su célebre álbum “El Muro” (“The Wall”), que fue interpretada por Roger Waters, poco tiempo después de la caída del Muro de Berlín (1989). Pero todos los miembros coinciden en señalar que la desaparición de Syd Barret constituyó un vacío difícil de llenar.

 

Volviendo a la declaración inicial del Presidente Trump, considero que esta medida de “emergencia nacional” debió de haber sido planteada a mediados de los años sesenta, cuando se popularizó el consumo de drogas en los ambientes intelectuales, universitarios, artísticos, etc. y en poco tiempo se convirtió en excéntrica moda que tuvo una fuerte y negativa influencia en los jóvenes, no sólo de Estados Unidos, sino de muchos otros países del mundo.

 

Me parece que aún estamos a tiempo para que los gobernantes de otras naciones se unan a esta iniciativa del Presidente de Estados Unidos con la finalidad de evitar una escalada de defunciones por sobredosis de drogas todavía de mayores y más graves consecuencias, ya que esta seria situación entraña un peligro latente de que se convierta de nuevo en un fenómeno social de dimensión internacional, como sucedió a partir de la década de los años sesenta.

 

 

 

Alternativas para el “suicidio demográfico”

 

Luis-Fernando Valdés

 

El “dogma económico” de que el aumento de la población es causa de la pobreza de las naciones ha llevado a una peligrosa crisis de escases demográfica en Europa. ¿Es posible desarrollar una nueva visión entre población y progreso económico?

 

1. Un grave problema social en Europa.  Aunque las predicciones decían que el crecimiento demográfico mundial daría lugar a una gran carestía que arrasaría con la población, lo cierto es que la población europea ha disminuido grandemente no por escases de recursos, sino por la falta de nacimientos.

Alejandro Macarrón explica que una consecuencia de la baja demográfica es que la sociedad europea pasará de ser “líder mundial” a ser “irrelevante”, ya que en 1900 tenía al 25 por ciento de la población mundial y ahora tiene sólo el 10 por ciento.

El autor español concluye que ahora Europa es “el cementerio del mundo, donde hay más viejos, y cada vez pesamos menos, porque las naciones emergentes tienen más población”. (ReL, 12 feb. 2017)

 

2. Entre la ciencia y la ideología.  Los estudios sobre el crecimiento de la población se han enfocado casi exclusivamente desde la economía. Por eso, se sostuvo que el aumento demográfico daría lugar a la pobreza social, pues se suponía que al aumentar la población, los mismo recursos se repartirían entre más personas. Pero no se trataba de una conclusión científica, sino de una postura ideológica.

Así, en 1968 Paul Ehrlich iniciaba su influyente obra “The Population Bomb” con una declaración: “la batalla para alimentar a toda la humanidad ha terminado. En la década de los 70, el mundo experimentará hambrunas, cientos de millones de personas van a morir de hambre” (citado en First Things, 1996). Pero esta influyente predicción no se cumplió, pues no se basaba en estudios científicos, sino en el prejuicio de que el crecimiento de la población conlleva pobreza.

 

3. ¿El aumento poblacional es causa de pobreza?  Si la llamada explosión demográfica no es la causa, ¿cómo explicar entonces, que países con alta tasa de crecimiento de la población como Eritrea, Somalia y Sudán, sufran hambre?

“Estos países –expone el economista español, Rafael Termes– tienen densidades de población (población por km2) entre las más bajas del mundo. Sus problemas no radican en la capacidad de producir alimentos, sino en guerras que dejan a un alto porcentaje de la población indefensa” (Conferencia, 18 feb. 2000).

 

4. Un cambio de enfoque. El problema de fondo no radica en el problema objetivo de la carencia de recursos, sino el problema humano de enfocar mal los problemas. “El modo como vemos el problema, ése es el problema” (Covey, 1994).

El japonés Isamu Shimura propone un cambio en el modo de ver la relación entre población y economía. Escribe que “en vez de pensar que nuestra población (en Japón) es demasiado grande para nuestra economía”, es más correcto decir que “la escala de nuestra economía es demasiado pequeña para nuestra población”. Y propone que en lugar de considerar a la personas como indeseadas, se debería ver como “nuestro más apreciado recurso natural”. (Citado en First Things, 1996)

 

Epílogo.  Ante el “suicidio demográfico” de Europa (Weigel, 2017) producido por miedo a la escases de recursos, llegó el momento de sostener que el aumento de población puede ser fuente de progreso económico. Hay que quitar el dogma de que “el hombre es para el progreso”, y volver a las bases: “la economía es para el hombre”. Los modelos económicos se deben reelaborar en función del hombre y no de las utilidades.

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GILBERT K. CHESTERTON: LA ACTUALIDAD DE UN ESCRITOR CLARIVIDENTE

 

 

                                                                                            Raúl Espinoza Aguilera

 

Gilbert K. Chesterton (1874-1936) es un escritor que no pasa de moda. Sus argumentos siguen resultando vigentes para nuestro tiempo por su sentido común y lógica contundentes. Recordemos algunas de sus obras clásicas: Ortodoxia, El Hombre Eterno, La Esfera y la Cruz, el serial de novelas sobre el Padre Brown, El Hombre que fue Jueves, El Club de los Negocios Raros, etc.

 

Chesteron vivió los rápidos avances de la época moderna. Se descubría la luz eléctrica, las máquinas de numerosos tipos, el avión, el coche de motor, las avanzadas comunicaciones por todo el orbe, los progresos asombrosos en la medicina, en la ciencia, en la técnica…

 

Y sobrevino un fenómeno social que se fue generalizando: la ciega confianza en el progreso material ilimitado, irreversible; la pugna entre la ciencia y la fe. Se cayó en dos extremos ideológicos: el racionalismo, que absolutamente todo tenía que ser demostrado en un laboratorio y el progresismo que llevó a muchos a perder su fe en Dios y adoptar un nueva “religión”: la fe en la ciencia y la razón.

 

Este periodista y escritor en su juventud fue agnóstico, luego comenzó a practicar el Anglicanismo y posteriormente se convirtió al Catolicismo. La mayor parte de sus obras las dedica a enseñar que la fe no se contrapone a la ciencia y a los avances técnicos; todo lo contrario, emplea razonamientos claros e imbatibles para demostrar la existencia de Dios y la importancia de la religión.

 

Se dedicó a la Apologética, es decir, cultivó con eficacia y lucidez esa rama de la Teología que tiene por objeto demostrar la verdad del dogma cristiano y a defenderlo de los ataques de sus impugnadores. Se le recuerda como un brillante polemista ante grandes auditorios frente escritores como George H. Wells, Bernard Shaw y muchos otros.

 

Una característica de sus obras es su chispeante buen humor, su enorme alegría de vivir y mostrar la verdad. Me parece que ese humor contribuyó a ser muy positivo y constructivo en sus argumentaciones de manera que ante su gracia, su inteligente agudeza y fina ironía, no le quedaba al contrincante otra salida que la de reírse también junto con este célebre escritor inglés.

 

Chesterton vivió “un período en que muchos hombres y mujeres de aquel entonces -escribe el autor Mariano Fazio- se plantearon preguntas fundamentales sobre la existencia humana y la visión del mundo, y llegaron a la conclusión de que era necesario volver a una concepción espiritual y trascendente de la persona humana”. Eso explica porqué hubo tantas conversiones al cristianismo en esa época.

 

Pero Chesterton no es un pensador que se limita a realizar diagnósticos del mundo o a señalar lo erróneo y absurdo de muchos argumentos, sino que propone soluciones, aporta nuevos y creativos enfoques que hacen que siga siendo un autor contemporáneo. Vivía asombrado y agradecido con Dios por su Creación y de que existieran seres humanos con un destino eterno.

 

 

 

Disturbios en Jerusalén. ¿Cómo superar la violencia religiosa?

 

Luis-Fernando Valdés

 

Días de enfrentamientos entre fieles musulmanes y policías israelíes frente a los lugares santos. ¿Existe realmente una posibilidad de que las grandes religiones convivan en paz?

 

1. ¿Cómo surgió esta nueva ola de violencia? El pasado jueves (27 jul. 2017), más de cien palestinos resultaron heridos en enfrentamientos con la policía, en la Explanada de las Mezquitas en la Ciudad Vieja de Jerusalén.

El reciente conflicto inició con el asesinato de dos policías israelíes, cerca del lugar santo islámico Haram al Sharif (Noble Santuario), conocido por los judíos como Monte del Templo, el pasado 14 de julio. (BBC, 14 jul. 2017)

Por ese hecho, las autoridades de Israel establecieron un cerco de control, con detectores de metales y cámaras, en torno al acceso a ese recinto. Como protesta, los fieles islámicos habían rezado en la calle durante los últimos días. Cuando el pasado jueves fueron retiradas esas instalaciones de seguridad, la afluencia de fieles se salió de control y provocó el reciente enfrentamiento con la policía. (El Universal, 28 jul. 2017)

 

2. De la discordia a la reunión. Jerusalén es un lugar privilegiado, pues es considerada una ciudad sagrada para los judíos, pues en el siglo X a. C, el rey David la escogió para construir ahí el Templo; para los cristianos, porque ahí murió y resucitó Jesús; y por los musulmanes, que sostienen que Mahoma (s. VII) la visitó en un viaje nocturno y ascendió a los cielos desde ella.

Desde el punto de vista religioso, los líderes de las tres grandes religiones ha hecho esfuerzos para promover la convivencia pacífica de esas tres confesiones en Jerusalén.

En mayo de 2014, el Papa Francisco se reunión, el Muro de las lamentaciones mismo, con el rabino argentino Abraham Skorka, y el líder musulmán argentino, Omar Abboud. Con un inolvidable abrazo, los tres líderes formalizaron sus deseos de paz entre las religiones.

 

3. Cambiar de paradigmas. Cuando surgen enfrentamientos en los lugares santos, se envía un mensaje de que “las religiones fomentan la violencia y la intolencia”. Para superar esta visión violenta de la religión, hace falta cambiar unos paradigmas, el modo de considerar la religión. Se trata de dos enfoques que ha desarrollado el cristianismo, y han funcionado.

El primero de ellos es la separación de la Iglesia y del Estado. Aunque se llegó a este cambio por una vía violenta, como la Ilustración en Francia o la Reforma en México, la experiencia ha sido importante, porque el Catolicismo se ha desligado de nacionalismos y visiones políticas, y se ha enfocado en su misión religiosa abierta a todas las personas, sin importar su nacionalidad o su ideología.

El otro enfoque es poner el acento en la “dignidad” de la persona y no en la “religión verdadera”. El Concilio Vaticano II, en la declaración “Dignitatis humanae” (1965), cambió del paradigma de los derechos de la verdad al respeto de la conciencia de cada persona.

No se trata de negar la verdad del cristianismo, sino de reconocer que la verdad religiosa no se puede imponer por la fuerza a nadie, ni se puede agredir a nadie por profesar una religión “equivocada”.

 

Epílogo. Paradójicamente, Jerusalén significa “casa de la paz”, pero para que así sea, las religiones que ahí convergen necesitan abordar un gran proceso cultural para dejar de identificar la afiliación religiosa con la afiliación nacional. Junto con eso, es importante que en occidente sigamos enfatizando que la dignidad humana y el respeto a la conciencia son el fundamento de la libertad religiosa.

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¿POR QUÉ EL HOMBRE ESTÁ LLAMADO A VIVIR EN LA VERDAD?

Raúl Espinoza Aguilera

 

    El hombre tiene una necesidad imperiosa de vivir en la verdad. Es parte de la conciencia bien formada, sentir un natural rechazo y aversión por la mentira y el engaño. Pero hablamos de una verdad que es universal y absoluta; que es para todos, en todo lugar y en todo los tiempos.

 

   Una vida que se funda sobre la duda –afirmaba San Juan Pablo II-, sobre la incertidumbre o la falsedad, es una existencia continuamente amenazada por el miedo y la angustia. “Se puede definir, pues, al hombre como aquél que busca la verdad”. O como se autodefinían algunos filósofos griegos: como pensadores en un  permanente estado de seguimiento de la verdad.

 

     “Toda persona –señala el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica- está llamada a la sinceridad y a la veracidad en el hacer y en el hablar. Cada uno tiene el deber de buscar la verdad y adherirse a ella, ordenando la propia vida según las exigencias de la verdad. En Jesucristo, la verdad de Dios se ha manifestado íntegramente: Él es la Verdad. Quien le sigue vive en el Espíritu de la verdad, y rechaza la doblez, la simulación y la hipocresía. 

 

    Podríamos decir que una vez encontrada la verdad, ésta es exigente, ya que pide  al hombre ser coherente en su propia existencia y en el actuar hasta en las cosas más menudas. No puede haber rupturas o dobles vidas, como esos casos psicológicos de personalidades esquizofrénicas.

 

   Otra dimensión de la verdad es la confianza en quien nos brinda el testimonio. El hombre del siglo XXI cree en los avances tecnológicos: si se sube a un avión jet, confía en que en relativamente poco tiempo será trasladado a otra ciudad; si se mete a internet, con anotar correctamente el nombre del portal, sabe que puede obtener de forma rápida videos y noticias que se están generando en otros países o continentes; con marcar el número del celular, está convencido que se comunicará, por ejemplo, con el director de la sucursal de una empresa al otro lado del mundo, etc.

 

   Lo mismo ocurre en el terreno de la fe, los católicos creemos por el testimonio mismo de Cristo y lo que con el paso de las generaciones nos han transmitido los Apóstoles y sus sucesores en el gobierno de la Iglesia a lo largo de  estos XXI siglos de cristianismo. “El hombre, ser que busca la verdad, es pues también aquél que vive de creencias”, escribía San Juan Pablo II en su Encíclica Fides et Ratio (No. 31).

 

   Cuando el hombre se autoproclama como la medida de la verdad y pretende sustituir el papel de Dios, es precisamente cuando acontecen graves descomposiciones en la vida personal o entre las naciones. El progreso técnico no puede llevar al hombre a pensar que es el “centro y motor del universo” sino que su actividad intelectual es una participación, un chispazo de esa Infinita Inteligencia Divina y lo debe conducir a una actitud de profunda humildad ante la grandeza de la Creación y la Redención.

 

María Magdalena y el feminismo católico

Luis-Fernando Valdés

 

 

Celebramos la conmemoración litúrgica de Santa María Magdalena, que Francisco elevó al mismo rango que la fiesta de los Apóstoles San Pedro y a San Pablo. ¿En qué consiste este gesto de reivindicación de la mujer en la Iglesia?

 

1. Un reconocimiento a la dignidad de la mujer. El año pasado, Francisco quiso elevar el rango litúrgico de la celebración a anual de Santa María Magdalena (22 de julio), de “memoria” a “fiesta”. Esta disposición se inscribe en el actual contexto eclesial que pide reflexionar más profundamente sobre la dignidad de la mujer, la nueva evangelización y la grandeza de la misericordia divina. (Radio Vaticana, 10 junio 2016)

El Papa ha manifestado frecuentemente que “la Iglesia no puede ser ella misma sin la mujer y el papel que esta desempeña” y que “la mujer es imprescindible para la Iglesia”. Y también ha advertido que “no hay que confundir la función (que se tiene en la Iglesia) con la dignidad”. (Entrevista, 20 sep. 2013)

 

2. La dignidad de la mujer y su función. El Papa desea destacar que la dignidad de la mujer es el fundamento de los roles que se pueda desempeñar en la Iglesia. Por eso, afirmó que es necesario “profundizar más en la figura de la mujer en la Iglesia”.

Y, en concreto, Francisco explico que “hay que trabajar más hasta elaborar una teología profunda de la mujer”, porque sólo después de poner ese fundamento “podremos reflexionar mejor sobre su función dentro de la Iglesia” (ibídem).

 

3. La igualdad espiritual. El feminismo radical utiliza un criterio para promover la igualdad de hombres y mujeres, el cual consiste en que varones y mujeres deben realizar los mismo roles directivos y laborales. Y, cuando este criterio se aplica –sin reflexión– a la vida eclesial, algunas voces feministas piden que se permitan la ordenación sacerdotal de mujeres, etc.

Pero aquella es una igualdad meramente funcional, y no va al fondo: a la igualdad espiritual, que podemos visualizar en dos momentos de la vida de Santa María Magdalena. Primero, la Magdalena fue el “primer testigo” de que Cristo había resucitado. Esto significa que ella fue la primera que puso su seguridad no en lo material o lo mundano, sino en la fe de que Jesús está vivo.

Segundo, María Magdalena fue la que primera que anunció a los discípulos que ella había “visto al Señor”, el cual le pidió ir y darle esta buena nueva a sus seguidores reunidos en el cenáculo. Por eso, dos grandes autores, Rábano Mauro y Santo Tomás de Aquino (s. XIII), la llaman “apóstola de los apóstoles”, porque anunció a los apóstoles aquello que, a su vez, ellos anunciarán a todo el mundo.

Ahí están dos claves de la igualdad en la Iglesia: tanto los varones como las mujeres están llamados a ser testigos de Cristo, y por eso ambos están llamados a poner su seguridad sólo en Jesucristo, y ambos están llamados a vivir de tal manera que su conducta ponga de manifiesto que Jesús está vivo.

 

Epílogo. El “feminismo” en la Iglesia no tiene nada que ver con la igualdad en los roles de servicio litúrgico o jerárquico, sino que se funda la igualdad en la fe y en la igualdad de misión de anunciar al mundo de hoy que Jesucristo vive.

De ahí que la valoración de la mujer en la Iglesia no consiste en que las católicas puedan ser ordenadas sacerdotisas, sino en que ellas mismas se decidan a ser testigos de un fenómeno religioso al que sólo se accede por la fe: que Jesús ha resucitado.

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Charlie Gard: eutanasia forzada

 

Luis-Fernando Valdés

 

El caso del bebé al que la Justicia inglesa ordenó desconectar para terminar con su vida, para evitarle más sufrimiento: ¿fue compasión o injusticia? ¿fue por cuestiones médicas o por ideología?

 

1. El caso clínico de Charlie. El bebé de Chris Gard y Connie Yates de once meses nació sano, pero a los dos meses su salud comenzó a deteriorarse rápidamente. Se le diagnosticó Síndrome de Agotamiento Mitocondrial, una rara enfermedad genética que padecen solo 16 niños en todo el mundo. El mal causa debilidad muscular progresiva y, según los expertos, suele causar la muerte en el primer año de vida.

Los médicos determinaron que el pequeño tiene un daño cerebral irreversible e incurable. Por eso, pidieron a la Corte desconectar a Charlie del respirador y de la alimentación, para ayudarlo a “morir con dignidad”. (BBC, 13 jun. 2017)

 

2. Una esperanza, no apoyada por las autoridades. A pesar de la sentencia, sus padres aseguran que Charlie “no está sufriendo” y que se le debería dar una “última oportunidad de vivir”. Chris consideró que su hijito “no debería morir solamente porque nunca será como otros niños, corriendo por ahí”. (BBC, 13 jun. 2017)

Los progenitores hicieron una campaña financiera para pagar un tratamiento experimental en Estados Unidos, que daría al bebé un 10 por ciento de posibilidades de mejorar su salud. Connie mencionó el caso de dos niños que una enfermedad parecida a la de Charlie, ayudados por ese tratamiento, ahora “están viviendo vidas normales desde hace un año”. (Infobae, 7 julio 2017)

El Presidente Trump apoyó que el enfermito fuera llevado a Estados Unidos y el Papa Francisco ofreció que el niño fuera recibido en el Hospital Infantil, que es propiedad del Vaticano. (Life News, 3 julio 2017)

Los médicos negaron esta posibilidad a los padres de Charlie, argumentando que ese tratamiento no le devolvería una vida normal y que sólo estarían prolongando el sufrimiento. La justicia inglesa dictó que Charlie fuera desconectado y la  Corte Europea de Derechos Humanos ratificó esta sentencia e imposibilitó el viaje a Estados Unidos o a Roma. (CNN, 5 julio 2017)

 

3. La respuesta de la bioética. El caso de Charlie pone a prueba a la ética civil sobre cuándo y cómo poner fin a la vida de una persona inocente. La Justicia inglesa y la citada Corte europea, partiendo de que el niño ya no mejoraría, pusieron el acento en evitarle el dolor y sufrimiento futuros y, por eso ,ordenaron dejarlo morir, quitándole la alimentación.

Sin embargo, ese argumento pragmático no es definitivo. El experto bioeticista italiano, el Card. Elio Sgreccia, explica que no se deben confundir lo “incurable” de la enfermedad (“inguaribilità”) con el “dejar de cuidar” al enfermo (“incurabilità”).

Es decir, que aunque no se pueda devolver la salud a Charlie, si se le debe atender. Y es que “el rostro humano de la medicina se manifiesta precisamente en la práctica clínica de ‘cuidar’ la vida del que sufre y del enfermo”, escribió Sgreccia en su blog (2 julio 2017).

 

Epílogo. Esta decisión de la Justicia británica fue tomada más por un motivo ideológico que por una razón médica: que es preferible quitar la vida que enfrentar el sufrimiento (para el cual hoy tenemos muchos medios paliativos).

El pequeño Charlie Gard se ha convertido así en el icono de las víctimas de la “ideología de eutanasia” (Melissa Moschella) y del “ensañamiento tanatológico” (E. Sgreccia). Según esta cultura de la muerte, Charlie debe morir aunque sus padres no quieran, ni aunque la medicina dé una pequeña esperanza.

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La paradoja del empleo deshumanizante

Luis-Fernando Valdés

 

La crisis del empleo en América Latina pone de manifiesto dos visiones del hombre y de la economía en conflicto. Hoy la economía se basa en la utilidad y la función del empleo se reduce a dar un salario. Pero, ¿en el trabajo hay algo más que la mera remuneración?

 

1. El panorama actual del desempleo. Según un informe de dos agencias de la Naciones Unidas, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en este año 2017 el crecimiento económico no será capaz de detener el empeoramiento de las condiciones laborales tanto de nativos como migrantes, de los países latinoamericanos y caribeños. 

“En vista de que el empleo es la llave maestra para reducir la pobreza y la excesiva desigualdad en la región, las tendencias laborales recientes son altamente preocupantes”, explica el prólogo del informe. (Prensa latina, 25 junio 2017)

 

2. En el eje del mundo laboral. La visión sobre el papel de los trabajadores depende siempre del enfoque que se tenga de la economía. Cuando la utilidad (las ganancias) son el centro de ese paradigma, los trabajadores pasan a ser piezas funcionales y su salario está determinado por factores de rentabilidad y no por las necesidades concretas de las personas. 

La otra visión de la economía, centrada en la igualdad de todos los trabajadores sin importar su puesto o tipo de empleo (manual o intelectual), ha tenido varias versiones, desde posturas duras como el comunismo, que fracasó no en la teoría sino en la práctica, hasta esquemas intermedios como el socialismo de centro. 

Así las cosas, parece que aunque sostengamos que la persona debe ser el centro de la economía, en la práctica, la visión económica global basada en la utilidad es la que prevalece, pues al final, los que dan empleo están inmersos en las estructuras financieras generadas por aquella visión.

 

3. Una dialéctica no resuelta. Cuando el paradigma económico está centrado en las ganancias, la eficiencia se convierte en un principio. Entonces sólo tendrán empleo las personas que tengan la cualificación para ser eficientes. 

Sin que eso esté necesariamente equivocado, tiene varias desventajas. Primera, el acceso al empleo se vuelve complicado (pues requiere educación técnica o universitaria), y segunda, las labores que no requieren cualificación son escasamente remuneradas.

Esa visión de la eficiencia resuelve las finanzas de las empresas, pero no soluciona el drama humano que consiste en que todo ser humano necesita del trabajo para realizarse; pero bajo este modelo económico, no todos los conseguirán.

El Papa Francisco sostiene que “trabajo y persona son dos palabras que pueden y deben ir juntas”, porque el individuo necesita del trabajo para humanizarse. Según el Pontífice, “la persona florece con el trabajo”, ya que “si pensamos las personas sin trabajo, decimos algo parcial, incompleto, porque la persona se realiza en plenitud cuando es trabajador, trabajadora”. (Discurso, 28 junio 2017)

 

Epílogo. La solución a la paradoja entre la dignidad del trabajador y la utilidad económica del empleador tiene varios niveles. En un horizonte inmediato, la respuesta está en manos de los patrones que pueden hacer “malabares” financieros, tanto para conservar los puestos de trabajo como para pagar mejores salarios. 

Pero la solución clave se encuentra en buscar una nueva economía, que supere el paradigma de la utilidad y se enfoque verdaderamente en el ser humano como centro de la economía. ¿Será está la gran utopía del siglo XXI?

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Lectura

*Lunes, 21 de Agosto de 2017*

"Ven Espíritu Santo. Quiero estar un momento contigo, y deseo que este momento esté consagrado sólo a ti. Ven a tocar mi mirada interior para que pueda contemplar tu gloria divina, que no tiene límites.

Te doy gracias porque he podido conocerte, porque has derramado en mí la fe, y puedo invocarte con profunda confianza. Te doy gracias porque contigo todo se me hace más fácil, y cuando te invoco me quedo en paz. Gracias por tu amistad, y porque puedo dialogar contigo sobre las inquietudes de mi vida.

Te adoro en esta cercanía, porque nunca estás lejos; siempre estás iluminando lo más íntimo de mi ser. Gracias, Espíritu Santo, porque cuando camino estás conmigo, cuando trabajo estás conmigo, cuando sueño estás conmigo, cuando sufro estás conmigo, cuando me alegro estás allí conmigo. Y cuando no puedo más, también estás conmigo. Amén."

*Mons.*
*Víctor Manuel Fernández.*

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