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Moon Jae-in, el católico presidente de Corea del Sur

Tiene por delante el reto de la reconciliación coreana

 

“Hacerse todo a todos”, como dice San Pablo en su Carta a los Corintios: esta es la visión de futuro y el deseo que el cardenal Andrew Yeom Soo-jung, Arzobispo de Seúl, ha dirigido al nuevo presidente de la República de Corea, el católico Moon Jae-in, del Partido democrático.

 

En el mensaje de felicitación, enviado por la archidiócesis de Seúl y recibido en la Agencia Fides, el cardenal afirma: “La 19 ronda de elecciones presidenciales ha sido un momento crucial para el futuro de nuestro país. Me gustaría extender mis felicitaciones al Sr. Moon Jae-in por su elección y también me gustaría dar las gracias a los otros candidatos por su duro trabajo”.

 

“Los ciudadanos de nuestro país – continúa el texto – han confiado al Presidente Moon una gran responsabilidad. Rezo para que él “se haga todo para todos” . Ofrezco mis oraciones a Dios para que le de la fuerza y la sabiduría necesarias para afrontar los retos difíciles que Corea tiene por delante”.

 

En particular, los buenos deseos expresados por el cardenal Yeom es que “Moon realice su trabajo persiguiendo la justicia, la paz y el bien común, especialmente en lo que respecta a la protección de los más vulnerables”.

 

“Dios le bendiga – concluye el mensaje enviado a la Agencia Fides – mientras se prepara para realizar el servicio a la República de Corea y a sus ciudadanos”.

 

La Iglesia coreana aprecia el enfoque del nuevo presidente, un enfoque de apertura y de negociaciones en las relaciones con el Norte. Los observadores, lo han vinculado a la “Sunshine policy” de su predecesor y premio Nobel Kim Dae-jung, también católico.

 

Para construir la paz y la reconciliación en la península coreana, y para protegerse de los vientos de la guerra, Moon tiene la intención de impulsar la cooperación económica para contribuir al bienestar de la población de Corea del Norte. Moon considera esto como la manera correcta para disminuir la tensión y avanzar hacia una reunificación gradual.

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Lectura

*19 de Junio, 2017*

 

El Evangelio de Juan nos dice algo muy interesante sobre el Espíritu Santo: "El viento sopla donde quiere. 

Tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu" (Juan 3,8).

 

Cuando dejamos actuar al Espíritu Santo, experimentamos algo en nuestra vida, pero no lo podemos explicar ni lo podemos controlar. 

No es posible prever todo lo que él puede hacer en nosotros, ni podemos calcularlo o contabilizarlo.

Escapa a todos nuestros registros, siempre nos sorprende.

 

Porque él puede actuar en medio de una alegría o de una tristeza; puede regalarnos una gran emoción, pero también puede hacer una obra preciosa en medio de nuestra aridez; puede llevarnos a lugares que nunca imaginábamos, pero también puede hacer maravillas en medio de la rutina y la normalidad. 

 

El actúa con total libertad, y nosotros no podemos ponerle condiciones ni exigirle que lo haga de una manera o de otra. Permitámosle que haga lo que él quiera, porque seguramente eso será lo mejor para nosotros.

 

*Mons.*

*Víctor Manuel Fernández.*

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