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Moon Jae-in, el católico presidente de Corea del Sur

Tiene por delante el reto de la reconciliación coreana

 

“Hacerse todo a todos”, como dice San Pablo en su Carta a los Corintios: esta es la visión de futuro y el deseo que el cardenal Andrew Yeom Soo-jung, Arzobispo de Seúl, ha dirigido al nuevo presidente de la República de Corea, el católico Moon Jae-in, del Partido democrático.

 

En el mensaje de felicitación, enviado por la archidiócesis de Seúl y recibido en la Agencia Fides, el cardenal afirma: “La 19 ronda de elecciones presidenciales ha sido un momento crucial para el futuro de nuestro país. Me gustaría extender mis felicitaciones al Sr. Moon Jae-in por su elección y también me gustaría dar las gracias a los otros candidatos por su duro trabajo”.

 

“Los ciudadanos de nuestro país – continúa el texto – han confiado al Presidente Moon una gran responsabilidad. Rezo para que él “se haga todo para todos” . Ofrezco mis oraciones a Dios para que le de la fuerza y la sabiduría necesarias para afrontar los retos difíciles que Corea tiene por delante”.

 

En particular, los buenos deseos expresados por el cardenal Yeom es que “Moon realice su trabajo persiguiendo la justicia, la paz y el bien común, especialmente en lo que respecta a la protección de los más vulnerables”.

 

“Dios le bendiga – concluye el mensaje enviado a la Agencia Fides – mientras se prepara para realizar el servicio a la República de Corea y a sus ciudadanos”.

 

La Iglesia coreana aprecia el enfoque del nuevo presidente, un enfoque de apertura y de negociaciones en las relaciones con el Norte. Los observadores, lo han vinculado a la “Sunshine policy” de su predecesor y premio Nobel Kim Dae-jung, también católico.

 

Para construir la paz y la reconciliación en la península coreana, y para protegerse de los vientos de la guerra, Moon tiene la intención de impulsar la cooperación económica para contribuir al bienestar de la población de Corea del Norte. Moon considera esto como la manera correcta para disminuir la tensión y avanzar hacia una reunificación gradual.

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Lectura

*Miércoles, 24 de Mayo de 2017*

 

"Lava nuestras manchas." 

Imaginemos un valle lleno de basura y suciedad, atravesado por un pequeño río que baja de los cerros, donde nadie se atreve a colocar sus pies desnudos por temor a ensuciarse. Pero de pronto el río empieza a crecer, y su caudal es cada vez mayor. El río crecido, con su fuerza, arrastra todas las basuras y limpia completamente el valle.

Al día siguiente, todo está en calma, y corren aguas limpias, que sirven para beber y parab bañarse. 

 

Imaginemos todas las manchas y suciedades de nuestro interior. Pensemos no sólo en nuestros pecados, sino en las inclinaciones que han dejado esos pecados; pensemos también en las tristezas y perturbaciones interiores que han quedado por nuestras malas acciones. Y roguémosle al Espíritu Santo que pase como un río caudaloso, que lave, que limpie todo, que se lleve toda suciedad y nos deje blancos, relucientes, verdaderamente liberados.

 

*Mons.*

*Víctor Manuel Fernández.*

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