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¿Para qué “un día sin inmigrantes”?

 

Luis-Fernando Valdés

 

Como reacción ante las políticas migratorias del Presidente Trump, se llevó a cabo una jornada de protestas pacíficas para mostrar la necesidad de migrantes que tiene Estados Unidos. ¿Qué eficacia pueden tiener estas manifestaciones? 

 

1. El contexto de las protestas. Desde su campaña electoral, el Presidente Donald Trump ha sostenido que el desempleo en Estados Unidos se debe la inmigración. Por eso, ha dado órdenes ejecutivas para aumentar las deportaciones de inmigrantes ilegales, construir un muro en la frontera con México y restringir el ingreso de inmigrantes de ciertos países con población mayormente musulmana.

Como respuestas, varias entidades civiles de Estados Unidos organizaron una serie de protestas, el pasado jueves 16, para mostrar la importancia de los trabajadores inmigrantes para el estilo de vida y la economía de ese país. (AP, 16 feb. 2017)

 

2. “Un día sin Inmigrantes”. Las protestas cobijadas bajo ese lema se llevaron a cabo en ciudades importantes como Washington, Filadelfia, Boston, Houston, Nueva York y Chicago, con el objetivo de mostrar Trump que “sin nosotros y sin nuestro aporte este país se paraliza”, como rezaba la convocatoria.

El día señalado reinó un silencio inusual en el Mercado Italiano de Filadelfia. Restaurantes de lujo en Nueva York, San Francisco y Washington permanecieron cerrados. Tiendas de víveres, “food trucks”, cafeterías y puestos de tacos en Chicago, Los Ángeles y Boston tampoco abrieron sus puertas. También hubo algunas escuelas en las que los pupitres vacíos fueron mayoría. (El financiero, 16 feb. 2017)

La respuesta fue numerosa, aunque no paralizó al país del Norte. Pero cabe destacar la solidaridad de muchos empleadores que dieron el día a sus trabajadores para que participaran en las manifestaciones. (El Mundo, 16 feb. 2017)

 

3. ¿Por qué apoyar a los inmigrantes? La problemática que genera la movilidad humana requiere siempre una reflexión serena. Dejando a salvo los derechos de los países a regular el paso por sus fronteras por motivos de seguridad nacional, los inmigrantes debe ser respetados en sus garantías individuales, aunque no tengan documentación legal.

Los obispos de la frontera entre Texas y la frontera norte de México reunidos en Brownsville (Texas) en el primer Encuentro bi-anual Tex-Mex publicaron un comunicado en el que señalan que “independiente de su condición migratoria (legal o ilegal), los migrantes, como toda persona, poseen una dignidad humana intrínseca que debe ser respetada” (n. 9).

 

4. El derecho a una vida mejor. Hace precisamente un año el Papa Francisco visitó la Frontera entre Ciudad Juárez (México) y El Paso (Texas, EUA). Ahí el Pontífice argentino, hijo de migrantes italianos, constató con dolor que los migrantes “son hermanas y hermanos que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado” (Homilía, 17 feb. 2016).

La migración no es un crimen, sino una opción para huir de situaciones sociales injustas o peligrosas y una ocasión para conseguir una vida mejor. Por eso, en el comunicado antes citado, los obispos afirmaron “que todo pueblo tiene el derecho a condiciones dignas para la vida humana, y si éstas no se dan, tiene derecho a emigrar (Papa Pío XII)” (n. 12).

 

Ahora se puede entender mejor la importancia de las protestas pacíficas y de las declaraciones de movimientos civiles y religiosos, pues contribuyen a que los migrantes sean considerados y tratados como personas, y nunca como meros usurpadores de empleos y menos aún como criminales.

 

@FeyRazon   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Lectura

*19 de Junio, 2017*

 

El Evangelio de Juan nos dice algo muy interesante sobre el Espíritu Santo: "El viento sopla donde quiere. 

Tú oyes su voz, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Lo mismo sucede con todo el que ha nacido del Espíritu" (Juan 3,8).

 

Cuando dejamos actuar al Espíritu Santo, experimentamos algo en nuestra vida, pero no lo podemos explicar ni lo podemos controlar. 

No es posible prever todo lo que él puede hacer en nosotros, ni podemos calcularlo o contabilizarlo.

Escapa a todos nuestros registros, siempre nos sorprende.

 

Porque él puede actuar en medio de una alegría o de una tristeza; puede regalarnos una gran emoción, pero también puede hacer una obra preciosa en medio de nuestra aridez; puede llevarnos a lugares que nunca imaginábamos, pero también puede hacer maravillas en medio de la rutina y la normalidad. 

 

El actúa con total libertad, y nosotros no podemos ponerle condiciones ni exigirle que lo haga de una manera o de otra. Permitámosle que haga lo que él quiera, porque seguramente eso será lo mejor para nosotros.

 

*Mons.*

*Víctor Manuel Fernández.*

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